Mi nombre es Ulises, fue hace 3 años cuando empezó mi historia, les contaré que me pasó en aquel entonces.
Recorría un camino sin rumbo en busca de la tan ansiada vida, deseoso de conocer su raro sabor pero inseguro estaba que la encontraría. Diario caminaba entre diversos jardines de agonía de otros seres, observaba como jardineros sembraban amistades, retos, objetivos, amores y confianza pero al paso de unos días se olvidaban de esa semilla y solo la regaban cada semana o incluso más tiempo, las pobres flores sembradas parecían más bien hierba de muchos colores; ¡me daba rabia ver como se marchitaban tan hermosos seres!, pero cada que me acercaba y dejaba un poco del abono que tenía salía el dueño y reclamaba su posesión. Yo no criticaba sólo me iba cabizbajo de tan sólo pensar en aquel pobre jardín de agonía, tristeza y lamento.
Fueron muchas lunas las que caminé, y después de la más grande y hermosa que había visto encontré un contrastante jardín, no era el más lindo pero se veía sano así que decidí entrar para verlo más de cerca y al parecer no me había defraudado, todo estaba verde, cuidado, sin hierbas el fruto de trabajo duro pero al mismo tiempo sin inspiración. Caminé un poco más y encontré una rosa que no concordaba con el resto de las flores estaba descolorida y descuidada, estaba plantada al final del camino donde supuse que el dueño no quería que la viesen, ¿cómo era posible que un dueño tan responsable hubiese descuidado una rosa?; me acerque un poco más a ella y cuando la vi de cerca dos pétalos cayeron y pensé: -Está llorando-. La toque para sentirla, era áspera pero lo que más me sorprendió fue que nadie se acercó para evitar la tocase, la trasplanté a una maceta que siempre traía conmigo y me la lleve para cuidarla hasta que de nuevo estuviera fuerte, yo no lo sabía pero en ese momento la rosa se enderezo un poco un forma de agradecimiento tímido.
Me fui a un terreno baldío ya que no tenía mi propio jardín y ahí cuide aquella rosa negra, la regué, aboné y cuide día y noche, para mi sorpresa no mejoró y me preocupe por ella, cada día estaba más decaída y por días pensé que moriría ¡por vez primera algo me preocupaba tanto! .
No me rendí aun recuerdo como uno de esos días después de regarla me levante a buscar buena tierra en ese terreno baldío, escarbé hasta que mis manos sangraron y a pesar de ese dolor tan intenso que sentía descubrí que la buena tierra estaba muy por debajo de la superficie pero eso no me desanimó, sin descansar seguí escarbando hasta tener suficiente terreno donde plantarla y ahí la trasplanté y sin pensarlo hice mi sembradío para ayudar a que se animara aquella rosa y de nuevo cuide de mi nuevo pequeño sembradío. Día y noche cuide de esas hermosas plantas dejando mi alma en el. Al paso de los meses vi que la áspera y decaído rosa se convertía en una hermosa, fuerte planta, ya no tenía ese tono negro grisáceo de antes, ahora tenía un negro intenso que podía verla a muchos metros de distancia. Aun recuerdo que lloré de alegría al ver al fruto de mucho trabajo ¡La rosa más hermosa que había visto!
Hoy en día aun sigo cuidando de esa rosa y pareciera que cada día se hace más hermosa, es mi inspiración y la razón por la cual hoy se tantas cosas de jardinería… pensándolo bien… creo que desde ese día… descubrí que era lo que significa vivir.

